Es hablar de historias de México y de su gente, lo que nos representa como mexicanos. Es una forma de compartir experiencias y conocimientos que por Tekiti hemos ido aprendiendo, son historias mexicanas, historias de todos, HISTORIAS NUESTRAS





HistoriasNuestras1

Marina y El comienzo

Marina, más que una increíble artesana líder en su comunidad, fue mi comienzo. Conocí a la Señora Marina a mediados del 2013 (Marisol que ahora es muy amiga mía me la presentó) desde entonces, aunque no la he logrado conectar con tantos clientes como yo quisiera, hemos formado una linda relación en la que ambas nos hemos visto crecer. Ella es un mujer de carácter fuerte, trabajadora como solo ella sabe, que te recibe de manera muy cariñosa en su casa con los brazos abiertos y un fuerte abrazo. Ella vive en un Ejido que comenzó su padre cerca de Arenal, Jalisco, al lado del Bosque de la Primavera, de donde obtiene su materia prima.

Marina aprendió a tejer el Ocoxal para buscar una nueva fuente de ingresos para su familia ya que su trabajo ya no le gustaba. Camina ciertos días al Bosque de la Primavera para recoger el material, ella dice que aparte le sirve de ejercicio, alrededor de 5 Kilómetros. Levanta del piso la hoja de pino seca, mejor conocido como Ocoxal, y se regresa a su casa a tejerla. El Ocoxal pasa por un proceso para poderse tejer que consiste en hervirlo en agua, limpiar los mazos uno por uno con las manos y humedecerse de nuevo para que sea flexible, después se teje a mano con aguja e hilo. El material es bastante rasposo, por lo que la señora Marina a veces tiene cortaditas en las manos que se cura con remedios caseros, ya que ponerse guante o cinta no es opción: no se trabaja igual. El Tejido de Ocoxal tiene un olor exquisito a pino recién cortado, parte de sus atributos, y el recogerlo del piso en el bosque previene que se generen incendios, esto lo convierte en un trabajo que ayuda al medio ambiente.

Ha tratado de formar una cooperativa con otras señoras del Ejido y van por buen camino.  Formar una cooperativa no es fácil y les quita tiempo pero ellas tienen ganas. Los productos que han logrado realizar son: fruteros, lamparas, servilleteros y canastas de todos los tamaños. Les falta estructurar un poco los productos en cuanto perfeccionar las medidas para poder replicar los diseños, lo que busco es trabajar con ellas para que lo logren y puedan sacar un catálogo para venta. Con ellas he aprendido lo difícil que es poner una cooperativa para los artesanos: la calidad de producción, el tiempo y las habilidades con las que cada quien cuenta son diferentes, lo que muchas veces crea desequilibrio y provoca enemistades.

Cuando yo conocí a la señora Marina el proyecto de Mexikatekatl-TEKITI solo era una idea, mucho ha cambiado desde esa primera visita y nuestra relación ha ido creciendo. No solo le ha tocado conocer a mi mamá y hermana sino ya ha ido a exponer al colegio de mi tía (de casualidad) a compartir con los niños y enseñarles la técnica. Eso es algo que le he aprendido a la señora Marina: las ganas de compartir, de dar o enseñar lo que uno sabe y las ganas de superarse. Marina siempre está buscando la forma de adaptar su producto, añadirle colores y materiales nuevos; cada visita hay una sorpresa diferente.

En su familia hace un jugo buenísimo de Agave que resuelve todos los problemas si se toma en ayunas, por si se les ofrece algún día.

 

 

-->